La Taxonomía Medioambientalmente Sostenible de Chile (T-MAS) es un sistema de clasificación que busca categorizar las actividades económicas a partir de criterios que permiten identificar si éstas se están llevando a cabo de una manera sostenible desde una perspectiva medioambiental. Su propósito central es proporcionar certidumbre, transparencia y comparabilidad a los mercados sobre qué se entiende por “medioambientalmente sostenible”, facilitando la transición hacia una economía más sostenible.
La aplicación de la T-MAS es versátil. Dado que la unidad de clasificación son las actividades económicas, su uso se extiende a la evaluación de empresas en su totalidad, proyectos específicos, productos financieros, carteras de crédito, fondos de inversión y muchos otros ámbitos. Esta diversidad de aplicaciones permite que distintos sectores puedan beneficiarse de la T-MAS en ámbitos como la gestión de riesgos, la identificación de oportunidades de inversión, la divulgación de información, la atracción de financiamiento internacional, entre otros.
Los principales usuarios de la taxonomía incluyen, pero no se limitan a:
La T-MAS no es una regulación, aunque puede servir de referencia para una serie de marcos reguladores y otros usos por parte de distintos actores, ni impone requisitos obligatorios sobre el desempeño ambiental de las empresas o productos. Tampoco es una certificación, sino una herramienta de referencia que introduce un nuevo lenguaje para facilitar la comparación de actividades dentro de diferentes sectores económicos. Su carácter de bien público garantiza su acceso amplio y fomenta su utilización por parte de diversos actores, desde el sector público y privado hasta la academia y la sociedad civil.
La primera versión de la T-MAS comprende 9 Sectores Económicos Elegibles (SEE), los cuales corresponden al subconjunto del universo de sectores económicos establecidos en las categorías del nivel superior del Clasificador Industrial Internacional Uniforme (CIIU). Esto con la finalidad de proveer la mayor interoperabilidad posible con otras jurisdicciones que también toman como referencia al CIIU, o bien su homologable.
Agricultura, Ganadería, Silvicultura,
Pesca/Acuicultura
Minas y canteras
Industrias Manufactureras
Suministro de Electricidad, Gas,
Vapor y Aire Acondicionado
Suministro de Agua, Evacuación de
Aguas Residuales, Gestión de Desechos
y Descontaminación
Construcción
Transporte y Almacenamiento
Información y Comunicaciones
Actividades Inmobiliarias
Incluye actividades orientadas a la producción y extracción de recursos naturales vivos, tanto terrestres como acuáticos. Abarca la siembra, cría, cultivo, manejo y cosecha de productos agrícolas, ganaderos, forestales y pesqueros, además de la acuicultura.
Abarca las actividades de extracción de minerales y otros materiales naturales del suelo y subsuelo. Incluye la explotación de minas y canteras para la obtención de minerales metálicos y no metálicos, así como la extracción de carbón, petróleo crudo y gas natural.
Comprende las actividades que realicen transformación física o química de materiales, sustancias o componentes en productos nuevos. Los materiales, sustancias o componentes transformados son materias primas procedentes de la agricultura, la ganadería, la silvicultura, la pesca y la explotación de minas y canteras, así como productos de otras actividades manufactureras.
Comprende actividades relacionadas con la generación, transmisión, distribución y comercialización de energía eléctrica, así como el suministro de gas, vapor y sistemas de aire acondicionado.
Abarca actividades relacionadas con la captación, tratamiento y distribución de agua, así como la gestión de residuos sólidos, el tratamiento de aguas residuales y los servicios de descontaminación ambiental.
Incluye las actividades orientadas a la edificación y mejora de infraestructuras y obras civiles en general. Comprende tanto la construcción de edificios y viviendas como la ejecución de proyectos de ingeniería civil, además de actividades de mantenimiento, renovación y reparación de estructuras.
Abarca las actividades relacionadas con el traslado de pasajeros y carga, así como el almacenamiento de bienes. Estas actividades incluyen una amplia variedad de modos de transporte y servicios auxiliares asociados al movimiento y resguardo de mercancías.
Comprende actividades relacionadas con la producción y distribución de contenidos informativos, culturales y de entretenimiento, así como los servicios de telecomunicaciones y tecnología de la información.
Abarca actividades relacionadas con la compra, venta, alquiler y administración de bienes inmuebles, tanto residenciales como comerciales. Este sector se centra en la gestión de propiedades y terrenos, así como en la prestación de servicios de intermediación inmobiliaria.
La T-MAS cuenta con seis Objetivos Medioambientales (OM), seleccionados en base a los siguientes principios: (i) permiten facilitar la armonización con otras taxonomías internacionales; (ii) están alineados con los compromisos climáticos del país y (iii) son congruentes con taxonomías internacionales de referencia.
Acción, medida o proceso orientado a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y otros forzantes climáticos, o restringir el uso de dichos gases como refrigerantes, aislantes o en procesos industriales, entre otros, o a incrementar, evitar el deterioro o mejorar el estado de los sumideros de dichos gases, con el fin de limitar los efectos adversos del cambio climático.
Acción, medida o proceso de ajuste al clima actual o proyectado o a sus efectos en sistemas humanos o naturales, con el fin de moderar o evitar los daños, reducir la vulnerabilidad, aumentar la resiliencia o aprovechar las oportunidades beneficiosas.
Acción que busca hacer uso sostenible de todas las aguas del territorio nacional, incluyendo el mar territorial, la zona costera, las aguas interiores, ríos, lagos, arroyos y humedales. Asimismo, se entenderá por ‘recurso biológico marino’ a las especies marinas acuáticas vivas, disponibles y accesibles, incluidas las especies anádromas y catádromas durante su vida marinas.
Se entiende por ‘economía circular’ un sistema económico en el que el valor de los productos, materiales y demás recursos de la economía dura el mayor tiempo posible, potenciando su uso eficiente en la producción y el consumo, reduciendo de este modo el impacto medioambiental de su uso, y reduciendo al mínimo los residuos y la liberación de sustancias peligrosas en todas las fases del ciclo de vida, en su caso mediante la aplicación de la jerarquía de residuos.
Se entiende por ‘contaminación’ la presencia en el ambiente de sustancias, elementos, energía o combinación de ellos, en concentraciones o permanencia superiores o inferiores, según corresponda, a las establecidas en la legislación vigente.
Se entiende por ‘ecosistemas’ un complejo dinámico de comunidades vegetales, animales y de microorganismos y su medio no viviente que interactúan como una unidad funcional (Unión Europea, 2020). Asimismo, se entenderá por ‘biodiversidad’ la variabilidad de los organismos vivos que forman parte de todos los ecosistemas terrestres y acuáticos. Incluye la diversidad dentro de una misma especie, entre especies y entre ecosistemas.
Permite la comparabilidad de activos, actividades y proyectos en cuanto a su sostenibilidad medioambiental, dando mayor credibilidad a la divulgación de este tipo de información.
Entrega más transparencia a los mercados, eliminando fricciones de información, haciendo más eficiente el mercado y evitando el lavado verde.
Ayudan a aumentar el interés de los inversionistas asegurando que su financiamiento contribuya de manera eficiente y efectiva a los objetivos de sostenibilidad que se definan.
Claridad y orientación: Proporciona un marco para identificar actividades sostenibles, guiando a las empresas en la adaptación de sus operaciones.
Acceso a financiamiento: Facilita la obtención de financiamiento verde al alinearse con criterios de sostenibilidad demandados por inversores.
Reputación: Refuerza la confianza y relaciones con stakeholders al adoptar prácticas reconocidas como sostenibles.
Gestión de riesgos: Ayuda a identificar y abordar riesgos medioambientales, evitando potenciales costos futuros.
Transparencia en reportes: Mejora la claridad y comparabilidad de los informes de sostenibilidad de las empresas.
Estandarización: Proporciona un lenguaje uniforme para evaluar la sostenibilidad, facilitando la coherencia en las decisiones y comunicaciones financieras.
Mitigación de riesgos: Permite identificar y gestionar proactivamente riesgos medioambientales en las inversiones.
Oportunidades de inversión: Abre la puerta a nuevos productos financieros verdes, respondiendo a la demanda del mercado.
Confianza del inversor: Aumenta la transparencia, asegurando a los inversores que sus fondos se dirigen hacia inversiones sostenibles.
Toma de decisiones informada: Ofrece claridad en criterios sostenibles, mejorando la calidad y orientación de las decisiones financieras.
En el panorama global, existen alrededor de 53 iniciativas de taxonomías sostenibles en distintas etapas de desarrollo. De este total, 24 jurisdicciones cuentan con taxonomías publicadas y en vigor, otras 24 se encuentran en desarrollo y 5 están en fase de planificación.
Entre las jurisdicciones más avanzadas destacan la Unión Europea, China, Colombia, México, Japón y miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). Además, se están impulsando esfuerzos de colaboración internacional para mejorar la interoperabilidad entre marcos, como la iniciativa “Taxonomy Common Ground”, de China y la Unión Europea, que busca establecer estándares comunes a nivel global.
Con respecto a los principales socios comerciales de Chile, entre los cuales se encuentran China, Estados Unidos, la Unión Europea, Japón, Brasil, Corea del Sur y México, varios de ellos ya han implementado sus propias taxonomías. Por una parte, China, la Unión Europea, Corea del Sur y México han publicado sus taxonomías, mientras que Brasil muestra un progreso significativo hacia el desarrollo de la suya, según informa el sitio web oficial.
Japón, en tanto, ha avanzado en la creación de herramientas que contribuyen a una futura taxonomía, tales como directrices para el financiamiento de la transición climática y hojas de ruta sectoriales para la descarbonización.
En 2023, la Securities and Exchange Commission (SEC) de Estados Unidos emitió regulaciones sobre la divulgación de datos climáticos y criterios Environmental, Social, and Governance (ESG), lo que refleja un interés creciente y un avance hacia la sostenibilidad. No obstante, hasta julio de 2025, Estados Unidos seguía siendo el único de los socios comerciales de Chile que no había desarrollado una taxonomía ni anunciado planes federales para su elaboración.
Sí. Chile publicó oficialmente su Taxonomía de Actividades Económicas Medioambientalmente Sostenibles en mayo de 2025 y, con ello, se sumó al grupo de más de 50 jurisdicciones que han desarrollado marcos similares a nivel global. Esta herramienta busca orientar las decisiones de inversión pública y privada, mejorar la transparencia además de facilitar la alineación del sector financiero y productivo con los objetivos ambientales del país.
La taxonomía chilena fue desarrollada en el marco de la Mesa Público-Privada de Finanzas Verdes con apoyo de organismos multilaterales y amplia participación de actores públicos, privados, académicos y de la sociedad civil. Su diseño se ejecutó en línea con estándares internacionales y fue adaptada a la realidad económica y ambiental nacional.
Su estructura se basa en cinco elementos principales:
La Taxonomía cuenta con seis Objetivos Medioambientales. No existe priorización entre ellos, pese a que su desarrollo es gradual según la disponibilidad de información.
Las actividades económicas se definieron a partir de un análisis comparado con otros modelos y se consideró su actual o potencial contribución a los Objetivos Medioambientales y relevancia dentro del PIB. Estas actividades se ordenan bajo nueve sectores económicos, correspondientes a un subconjunto del nivel superior de la Clasificación Industrial Internacional Uniforme de todas las Actividades Económicas (CIIU).
Las actividades económicas cumplen con tres Reglas Mínimas -definidas por Criterios Técnicos de Selección–, para ser consideradas “medioambientalmente sostenibles”: 1) contribución sustancial 2) no hacer daño significativamente; y 3) cumplir con Salvaguardas Mínimas Sociales.
El desarrollo de la Taxonomía contó con una gobernanza de tres niveles: Directivo, Coordinador y Técnico. Y su elaboración consideró la participación de diversos actores, públicos, privados, organismos multilaterales, académicos y sociedad civil.
Se desarrolló con un marco de implementación que permite legitimar la herramienta, guiar y hacer factible su uso por parte de las entidades que lo requieran.
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